La región está pendiente de la Quinta Cumbre de las Américas, importante foro al que asistirán 34 líderes continentales, y que tendrá lugar en ese paraíso tropical del Caribe sur, Trinidad y Tobago. Esta reunión, necesaria desde el punto de vista de que la geopolítica amenaza verse trastornada después de la crisis global, va a tener un protagonista muy importante, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien ha mostrado, en apenas 100 días de Gobierno, que cuenta con una visión democrática de la actualidad mundial y con gran apertura hacia los países que tradicionalmente no han compartido la filosofía de Gobierno de EE.UU.
Cuba, por ejemplo, acudirá a la cita panamericana con menores diferencias respecto de Washington, puesto que Obama ha sido el mentalizador de un cambio en las relaciones de ambos países, que ya han inaugurado una etapa de entendimiento, aún perfectible, pero que ha tenido su primer gran paso con la posibilidad del libre envío de remesas a la Isla y el final de las restricciones para los estadounidenses que vayan a hacer turismo en la tierra de Martí y Cienfuegos.
Obviamente, el tema trascendental será el de la macroeconomía continental. Los gobernantes de la mayoría de los países latinoamericanos aspiraran a que el presidente demócrata proveniente de la Casa Blanca realice alguna oferta que signifique confrontar sin angustias las secuelas de la crisis económica global, que ha dejado de ser un fantasma para convertirse en una realidad al llegar al proceso de encarecimiento de los productos de intercambio entre Estados Unidos y el sur del río Bravo (es decir, toda América Latina).
Pero si bien la predisposición de Obama debe reflejar su voluntad de ingresar en una etapa de créditos blandos a favor de los gobiernos latinoamericanos, como cuota del billón de dólares reunida entre el Gobierno estadounidense y sus pares de Europa occidental, los gobernantes latinoamericanos no pueden acudir al foro de Trinidad y Tobago con la manifiesta intención de hacer de la cita un escaparate que implique presionar a Estados Unidos a realizar otras ofertas y concesiones que den poca posibilidad de maniobra a Obama.
Se conoce que del famoso billón de dólares –aporte de los países desarrollados que se entregará a través de proyectos viables por medio del Fondo Monetario Internacional (FMI)– un alto porcentaje es para los países del este europeo. Si Ecuador llega a la cita con un proyecto de gran alcance social y con lineamientos que permitan el desarrollo, tendrá derecho
a una parte de esos préstamos.
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16
04
2009
EDITORIAL - Gran cita panamericanaDeja tu comentario
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